Respirar puede ayudar cuando estamos muy activados. Pero si llevas meses viviendo con ansiedad, quizá necesitamos dejar de buscar trucos para apagarla y empezar a entender qué está pasando.
No, respirar hondo no cura la ansiedad
Hay una frase que, cuando tienes ansiedad, probablemente hayas escuchado unas cuantas veces:
“Respira hondo”.
Y yo siempre pienso: como si a alguien con ansiedad no se le hubiera ocurrido probar a respirar.
Ojo, que yo trabajo técnicas de respiración y me parecen útiles. Pueden ayudarnos a bajar la activación en determinados momentos, a parar un poco, a conectar con el cuerpo y a recuperar cierta sensación de control.
Lo que no me gusta es cuando las convertimos en la solución.
Porque imagina que llevas semanas despertándote con un nudo en el estómago. Vas al trabajo anticipando todo lo que puede salir mal. Te notas el corazón más rápido y ya estás pendiente de si será ansiedad. Le das veinte vueltas a una conversación que tuviste ayer. Evitas determinadas situaciones porque sabes que te vas a poner nerviosa.
Llegas a casa agotada.
Y alguien te dice:
“Respira”.
Respiras.
¿Y después?
Tu vida sigue teniendo exactamente aquello que está alimentando la ansiedad.
Y esto lo veo mucho en consulta. Personas que llegan y me dicen: “Arancha, es que hago las respiraciones y sigo teniendo ansiedad”.
Claro.
Porque quizá el problema no es que estés respirando mal.
Y aquí creo que tenemos que tener un poco de cuidado con toda esta cultura de los trucos rápidos para sentirnos bien.
Cinco respiraciones para la ansiedad. Una técnica para dejar de pensar. Haz esto durante treinta segundos para calmar tu sistema nervioso.
Y yo entiendo perfectamente que queramos esas herramientas. Cuando estás pasándolo mal, lo único que quieres es que pare.
Pero la ansiedad no siempre necesita que encontremos una forma nueva de apagarla.
A veces necesita que entendamos qué la está manteniendo.
Quizá llevas meses exigiéndote muchísimo y viviendo como si nunca fuera suficiente.
Quizá necesitas tener absolutamente todo bajo control para sentirte segura.
Quizá estás evitando cada vez más cosas porque tienes miedo de volver a sentir ansiedad.
Quizá interpretas cualquier sensación corporal como la señal de que algo malo está a punto de ocurrir.
O quizá llevas tanto tiempo sosteniendo una situación que te está sobrepasando que tu cuerpo lleva meses diciéndote que no puede seguir al mismo ritmo.
Y nada de eso desaparece porque hagamos tres respiraciones profundas.
Respirar puede ayudarte a atravesar un momento de ansiedad. Y estupendo si lo hace.
Pero para mí, como psicóloga, lo interesante empieza un poquito después.
Cuando dejamos de preguntarnos únicamente:
“¿Qué hago para que se me quite?”
Y empezamos a preguntarnos:
“¿Qué está pasando para que esto aparezca una y otra vez?”
Porque una cosa es aprender herramientas para regularnos y otra muy diferente pasarnos la vida intentando calmarnos para poder seguir soportando exactamente lo mismo.
Así que sí: respira.
Yo también te voy a enseñar a hacerlo si creo que puede ayudarte.
Pero después quiero que hablemos de todo lo demás.
De lo que estás evitando. De lo que estás intentando controlar. De cómo te estás hablando. De cuánto te estás exigiendo. De qué miedo hay detrás.
Porque respirar puede ayudarte a bajar la ansiedad durante unos minutos. Entenderla es lo que puede empezar a cambiar tu relación con ella.